20070604

¿Heil Grass?

Me informan que en la biografía del viejo Gunter Grass, el reconocimiento de su pasado como miembro de las Waffen S.S. -el brazo "militar" del partido nazi- es una parte del total que no está detallado (corríjanme si me equivoco).
Las S.S. -no confundir con la Gestapo- tienen su origen en el partido nazi mismo, pero se incorporaron al aparato militar alemán como un componente más. Hay cierta corriente de pensamiento que últimamente está por considerarlas "apolíticas", es decir, serían una fuerza militar y no un aparato represivo (lo que no quiere decir que no hayan cometido atrocidades). Gunter Grass ciertamente no es de esta idea, y tampoco la gran mayoría de Alemania. De ahí el escándalo.
En una New Yorker reciente, Grass entrega un testimonio personal, detalladísimo, de su paso por la guerra como un muchacho de 17 años. Leerlo es la mejor manera de hacerse un juicio al respecto.

3 comentarios:

Isabel Brinck dijo...

Leí su recuento en el New Yorker cuando salió. Lo encontré increíble. Lo encontré largo, pero me lo leí entero de un tiro. Aunque antes había leído autobiografías y cuentos de la primera y segunda guerra mundial, éste artículo al que te refieres es sobresaliente en la simpleza del punto de vista del "narrador" (él a los 17) en contraste a la brutalidad de lo que sucedía a su alrededor. La parte gráficamente más sobresaliente para mí es cuando pasa por Dresden después de que ha sido bombardeada (ie destruída) por los aliados.
Lo otro que quería decir es que fui a ver un documental acerca de otro ex Waffen que salió de su, digamos, propio clóset para pedirle perdón a las familias de unas víctimas cuya muerte él presenció (pero jura que no participó). Todo muy polémico, esto de la autoconfesión y el perdón y la sinceridad.

Anónimo dijo...

EL GUNTER GRASS PARAGUAYO
(X Luis Agüero Wagner, comentario publicado en “La Naciòn” de Asunción, 19 de octubre de 2006 )
El Gunter Grass paraguayo, Alcibiades González Delvalle, sigue guardando un sepulcral silencio sobre su siniestro pasado como policía de Stroessner, a pesar que esta gravísima acusación ya ha recorrido el mundo a través de agencias noticiosas extranjeras y se ha publicado en innumerables sitios web y periódicos locales como noticia insólita. A diferencia del escritor alemán que tuvo el coraje de confesar de motu proprio su paso por las Waffen SS durante el régimen de Adolf Hitler, su homólogo local temblando de cobardía opta por intentar esconder su deshonroso paso por la policía estronista, que lo integró como oficial por decreto 13.125 el 9 de noviembre de 1960. ¿Qué méritos hizo Alcibiades González Delvalle para ascender el 7 de septiembre de 1962 a oficial 1º de Policía por decreto 24.581, firmado por Alfredo Stroessner y Édgar L. Ynsfrán? ¿Cuántas veces aplicó la picana eléctrica? ¿A cuántos integrantes del FULNA o del Movimiento 14 de mayo apresó? ¿Cuántos "comunistas" pileteó?
Grandes misterios sin resolver, enigmas sin respuesta perdidos en la nebulosa del pasado de este privilegiado zoquetero del gobierno municipal colorado de Enrique Riera y referente periodístico de la ultraderecha tilinga: Alcibiades González Delvalle.

Olvidan sus abogadas al pretender defender a este chancho de su chiquero periodístico, cuánto dinero robado durante la dictadura a las arcas de la intendencia del ejército, a la Flomeres, IPS y el Banco Nacional de Fomento costó al pueblo paraguayo la inauguración de los medios de comunicación que le valieron su ascenso al coronel Pablo Rojas. Así como tardaron 30 años para descubrir que el país vivía bajo una dictadura, y hoy no terminan de jactarse de la lucha que la National Endowment for Democracy les financió contra la fase terminal del régimen que les proveyó los recursos para inaugurar sus medios de comunicación, no es extraño que lleven 46 años sin enterarse que el impoluto moralista de la pluma Alcibiades González Delvalle sirvió como tenebroso policía de Stroessner durante la etapa más sangrienta de la dictadura.

A mediados de este año el mundo se enteró, en revelación hecha por el mismo interesado, que el escritor alemán Gunter Grass sirvió unos meses, a los 17 años de edad, en las Waffen SS y de que ocultó por sesenta años la noticia, haciendo creer que había sido soldado en una batería antiaérea del ejército regular alemán. No sorprende en absoluto que Grass ocultara su pertenencia a una tropa de élite visceralmente identificada con el régimen nazi, de tan siniestra participación en tareas de represión política, torturas y exterminación de disidentes y judíos, aunque, como ha dicho, él no llegara a disparar un solo tiro antes de ser herido y capturado por los norteamericanos.
Pero a diferencia del ex policía de la etapa más sangrienta de la dictadura Alcibiades González Delvalle, Gunter Grass no esperó a que aquel remoto episodio de su juventud llegara a conocerse por otras fuentes, echando sombra sobre su nombre y reputación de escritor comprometido. Dentro de algunos meses, ya nadie recordará el paso del escritor alemán por las SS pero la gloria de su trilogía novelesca de Danzig, en especial "El Tambor de Hojalata", se mantendrá intacta.



No sería ecuánime que el mismo destino tuvieran quienes como el policía de la cultura decidieron escudarse, y no en el talento ni el compromiso que nunca tuvo en abundancia, sino en el posicionamiento alcanzado mediante políticos corruptos, intereses foráneos y el olvido propio de una sociedad impura.

ahoratodostusolo dijo...

La gran duda que me cabe es si se puede despreciar a un hombre y amar su obra.

¿Qué hubiese pasado si el mismo Hitler hubiese escrito "La Divina Comedia"?

Saludos

Rabinsensato