20071218

el editor




En el New Yorker: un artículo sobre la compleja relación entre Raymond Carver (a la izq.)y el editor que lo lanzó a la fama y de paso lo rescató del alcoholismo: Gordon Lish (a la der.).
Según la revista, Lish habría sido el hombre que, ocupando mucho lapiz rojo para tachar la sobreescritura, transformó a Carver en "minimalista": es decir, lo dotó del estilo que le dio los primeros fans al maestro.
Carver tuvo una relación casi de hermano con Lish: confiaba plenamente en él. La relación al final se fue enfriando y el artículo desentierra una carta de Carver a Lish en la que, temeroso de perder la amistad, pero tal vez cansado de "no ser él", Carver sugiere a su editar congelar el proceso de edición nada menos que de "De qué hablamos cuando hablamos de amor".
La relación no terminó bien. Tess Galagher (izq), la viuda de Carver, sostiene que Lish comenzó a tomar mucho crédito por la calidad literaria de su editado. Lish hoy no habla del tema.