20060511

El horror


La Organización Mental Disability Rights International, una suerte de Amnistía Internacional para las personas con enfermedades o deficiencias mentales, acaba de sacar un espeluznante reporte al que no le costó mucho llegar a las primeras planas de los diarios más importantes del mundo (al menos el New York Times y El País le dedicaron sendas notas).
Es un informe sobre el estado de las cosas en los hospitales siquiátricos de adultos de Rumania, donde muchas personas con deficiencia mental permanecen por años luego de ser abandonados cuando niños. Las condiciones en las que viven son horrendas. MDRI ha estado poniendo el ojo en Rumania porque este país es candidato a ser parte de la Unión Europea (así, difícil).
Hay que decir que el presidente rumano acaba de viajar a Viena a operarse de una hernia, lo que habla maravillas del sistema de salud del país.
También hace poco descubrieron que en Turquía no se emplea anestesia para el electroshock - norma básica para que este tratamiento no sea una tortura.
"En un hospital siquiátrico de adultos, los investigadores descubrieron a unos niños envueltos de la cabeza a los pies en sábanas que se usaban como pañales de cuerpo completo. Cuando el personal accedió a quitar la sábana de una niña de 17 años", dice el reporte, "su piel salió con la sábana, y dejó una cruda herida abierta bajo ella". "Fue la cosa más horrible que he visto en 13 años de hacer este trabajo", dijo el presidente de la organización.
Copio aquí la foto del NYT. En la página de la MDRI el panorama es aún peor. Si alguien lee rumano: aquí, y no es nada condescendiente, según lo que se puede entender.

1 comentario:

Isabel Brinck dijo...

Rumania simplemente no es un país "desarrollado" o "de primer mundo" o como se diga eso hoy en día.
Acabo de leer un "dossier" en Le Figaro acerca de la pobreza en Francia y había un artículo dedicado a los Roms que viven en lo que una chilena reconoce como poblaciones callampa, en los suburbios de París, hacinados, sin que ningún niño vaya al colegio, sin que ningún adulto tenga trabajo ni papeles. Cuestión de semanas hasta que el alcalde los eche del país.