20071102

Prestuplienie i Nakazanie


Voy a intentar llevar de aquí en adelante un diario de mi lectura de "Crimen y Castigo" ("Prestuplienie i Nakazanie" en ruso), la clásica novela del gran Fiodor Dostoievski. No se puede decir mucho en términos de opinión. Es, probablemente, junto al Quijote, la mejor novela de la historia. Es la primera vez que la leo. Voy en el capítulo tres.
Informe hasta el momento:
Al principio esto parece una suerte de Corín Tellado para depresivos. Raskolnikov, el estudiante hasta el cogote de deudas que ha dejado Derecho sin contarle nada a su familia provinciana, no es un tipo simpático. ¿Cuál es su problema? ¿Por qué tiene la cabeza llena de basura? Dostoievski conjura luego el peligro. Presenta de inmediato un personaje más insoportable que el estudiante: la vieja usurera. Hay un diálogo maravilloso en el que la vieja le recorta aún más la miserable suma que le entrega a cambio de un reloj, en virtud de intereses de préstamos pasados y presentes. Dostoievski da entonces una tremenda muestra de su maestría literaria: sin decir exactamente lo que R. piensa, hace que R. le pregunte a la vieja si vive sola. Es un diálogo extraño, fuera de foco, pero el primer indicio de lo que se viene.
Luego R. va a un bar. Yo no sé si es la primera vez que se describe tan bien la moralidad de un bar. Es un sitio de perdedores. Huele a perdedores y a trago. Hay risas idiotas y mucho olor, digamos, a sobaco. Y ahí R., con unos pocos kopecks en el bolsillo, conoce a alguien que está peor que él. Marmaladov: un alcohólico de fusta, que ha tocado fondo y con ese porrazo no sólo él, sino toda su familia, incluso su hija Sonia que se tiene que prostituir para ganarse la vida. Dostoievsky hace a Marmaladov contar su historia borracho; mientras más patética, más se ríen los borrachos del Tugurio. Raskolnikov finalmente confirma que todo es cierto: va a dejar al bulto de Marmaladov a su "casa" y conoce toda la miseria. Marmaladov ya no vive en sí mismo: la muerte sería mejor para él, pero es muy cobarde como para propinársela.
De vuelta en su cuartucho, Raskolnikov, recibe una carta de su mamá: hay una luz de esperanza porque su hermana ha conseguido novio, un tipo de unos cuarenta años, aburrido pero de buen pasar. La señora le anuncia que dentro de poco estarán todos en San Petesburgo. Raskolnikov se friquea: ¿cómo va a seguir fingiendo frente al nuevo cuñado? ¿que va a decir su mamá y su hermana, que se han sacado la cresta por él, cuando vean el estado en que está?

2 comentarios:

Marisol Garcia dijo...

Es mi novela favorita, Alfredo. Lectura obligada y vía directa para sentirse un mequetrefe de la narración.

Patricio dijo...

Buena eleccion Alfredo.
busca un libro aleman alla llamado "el paraiso esta en USA".
Dudo que lo encuentres en los cauces normales , pero podria ser que en algun oscuro lugar de la calle san diego pueda estar.